Thursday, July 24, 2014

Cine contemporáneo: montar los anacronismos



Retomo, después de un tiempo, un curso sobre cine contemporáneo en dos tandas: la Escuela de cine de Chile, y la Escuela ICEI. Esto quiere decir un curso “teórico” para una carrera que se quiere “práctica”, donde más menos me he situado realizando clases desde hace unos años.

Como en el último curso que realicé en post-grado sobre un tema similar, la pregunta profusa de un seminario de cine en estos términos implica ir a revisar “prácticas” cinematográficas a la luz de ciertas preguntas, esto en directo cuestionamiento de las versiones progresivas, lineales, teleológicas de la historia del cine (clásico/moderno/posmoderno) e intentando pensar el espacio de “lo contemporáneo” como una zona de conversación donde ponemos a dirimir ciertas especificidades, ciertas premisas, ciertas perseverancias.

Pensar el cine contemporáneo, hoy, implica tomar una posición sobre qué historia voy a contar y desde donde me voy a situar, cual es el encuadre que realizaré, en definitiva. En ese sentido, definir una política.

Bien. Cabía por otro lado profundizar algunas búsquedas, a contrapelo de una historia del cine propuesta como historia “objetiva” y “concreta”, “progresiva” y “ascendente” que presupone toda historia naturalizada del capital y partir, como en muchos de los acercamientos contemporáneos- en los más evidentes en la cita del título, pero en tantos otros- buscando una arqueología. Desde el cine: pensar esta área vinculada a una metodología de los tiempos de la imagen, los tiempos también del cine: tecnología en mutación, prótesis mnémica, arte sintético / disyuntivo; laboratorio utópico; proyecto inconcluso.

Anacronismo, entonces, que vendría dado no por esa historia natural, si no que se contamina por aquello que aguarda para ser rescatado- “momento de peligro”- , la experiencia de una idea –el cine- configurada en prácticas que dotan de sentido.

Me propuse este semestre, entonces, realizar esta arqueología y este montaje del cine contemporáneo. Buscar en el cruce de textos, imágenes, poéticas una interrogante por lo heterocrónico, lo cronótopico…pero así también, del resto, lo que queda, con el objetivo central que creo debería tener hoy todo curso de cine en escuelas: politizar el medio.


¿Cómo dar cuenta, entonces, de esa violencia entre los anacronismos del cine y el tiempo presente? ¿Nos basta con una geopolítica? ¿una filosofía del cine? ¿Cómo vincular historia y tiempo presente? ¿Cómo sortear los problemas del “estilo”, la “autoría”, “el texto”, “la época”, a la luz de tanta cronología supuesta, naturalizada, no cuestionada? ¿Cómo montar, en definitiva, los anacronismos del cine contemporáneo?

Thursday, March 06, 2014

Miseria de la teoría

Un pequeño fragmento del clásico de E.P. Thompson

"[El estalinismo ha supuesto] la subordinación de la imaginación (y del artista) a la sapiencia del partido; la imposición de una idea de «realismo político» que rechaza todo debate sobre valores, a todos los niveles de la organización del partido; la estrategia y la estrecha propaganda economicistas basadas en la necesidad material, que es ciega a áreas enteras de necesidades de otro tipo (sexual, cultural), que menosprecia los recursos culturales propios de las personas y que asume lo que el pueblo realmente «quiere» pero sin permitirle a él elegirlo. Como consecuencia, debido a su inhibición de todo «utopismo» y a su represión de la «educación de los deseos», reproduce en el interior del capitalismo las razones mismas del capital –la definición utilitarista de «necesidad»,- y por ende, en el momento mismo en que invita a luchar contra su poder, inculca la obediencia a sus reglas."

Thursday, February 27, 2014

Lo impropio


"La institución de la igualdad comienza por una declaración que desmantela los ordenes jerárquicos autolegitimados como naturaleza de las cosas; en ese sentido, estrictamente toda igualdad es an-árquica y deja vacío el lugar del poder –a partir de entonces apenas un lugar de tránsito, ocupado siempre de manera alternada y provisional. Igualdad es ante todo irrupción de un régimen de signos que sustrae la vida visible de la jerarquía, la dominación, el desdén, el desconocimiento, la indiferencia o el destino en tanto efectos de la desigualdad.

Iguales no quiere decir lo mismo. Como idea filosófica, según se busca proponer aquí, la igualdad se opone al privilegio, no a la excepción; a la desigualdad, no a la diferencia; a la indiferencia, no a la inconmensurabilidad; a la pura identidad cuantitativa que torna equivalentes e intercambiables a los seres, no a las singularidades irrepresentables –en el doble sentido del término. Es el alma de la democracia en tanto juego libre de singularidades irreductibles, abiertas a -y capaces de- componerse en insólitas comunidades de diferentes (de “sin comunidad”), conforme una lógica de la potencia inmanente a esa pluralidad en expansión -alternativa a la trascendencia del Poder-, definida como ininterrumpida institución de sus propias formas, y por tanto afirmativamente –lo que según entiendo quiere decir que no requiere de la impotencia de otros para su ejercicio e incremento sino, por el contrario, más se extiende cuanto más común. Así concebida, en tanto teoría y práctica de una igualdad libertaria, quizá democracia sea el equivalente de un “comunismo de los singulares” –según la expresión, acuñada y dejada sin explicitar, por el último Sartre" de Tatián, Diego:  Igualdad como declaración, incluído en "Lo impropio" editorial excursiones 2013

Wednesday, February 05, 2014

El lobo de Wall Street: narcosis, montaje, delirio


Sobre El lobo de Wall street, apenas unos apuntes:

Dos posiciones antagónicas impiden ver un objeto: la del rechazo a priori de un lugar de enunciación puesto en sospecha como narrativa triunfante de la industria (“la rata de Hollywood”) que provoca un barrido desde la ideología; una segunda posición, no apologista, pero que sí pone en paréntesis este aspecto reivindica el análisis del estilo y la narrativa de Scorsese, centrándose en el relato. ¿Es posible pensar una tercera posición?


Las tres horas de El lobo de Wall Street, se pasan volando. Su montaje narcotizado retoma no sólo la velocidad de películas como Los buenos muchachos o Casino, si no que es un retorno a la mala consciencia en el cine de Scorsese, cierto cinismo e incluso juego sádico con el espectador. El espectador se identifica con lo que podríamos llamar el “frenesí especulativo” de la narrativa, en el minuto en que la puesta en valor se sincroniza con la especulación económica, uno de los temas centrales de la película. No pareciera haber una mirada moral aunque realmente sí la hay: la toma de cierre es un espejo a la condición del propio espectador, aquellos que tanto “especulan” con lo fuerza inmaterial del cine, que es también, la de la economía. Aquí una gran clave: el personaje nos habla en una escena que su trabajo de “broker”, es decir, agente de la bolsa, especulador financiero, es jugar con la materia de los sueños de sus compradores. En definitiva, de eso se trata el juego económico en el nivel “alfa” que juega Jordan Belfort, y es donde el mercado se vuelve algo irreal, abstracto (al punto de cumplir toda fantasía desbocada, un yate naufragando en la mitad de una tormenta, una fiesta con strippers y orquesta en una oficina, un chimpancé que reparte la correspondencia). La mirada de Scorsese es lo suficientemente moral, para dar cuenta que el impulso frenético y narcotizado de su personaje va a la par de ese cumulo imaginario que una visualidad desbocada del reality show y la tv contemporánea nos ofrecen (money-shots) y que todo ello no obedece más que a un mandato, no a una liberación.  ¿Qué más puedes mostrarnos Martin? ¿Hasta donde puedes llevarnos?  That´s it, al fondo de esto: una rubia, un yate, una mansión, la fantasía impune de que es posible “hacerla” (en jerga chilena) y salir limpio, llegar al trono, llorar por ello (así como emocionan los programas de TV, tipo “todo por un sueño” y su narrativa triunfal). Silvia Schwarzböck apuntaba hace un tiempo que la fantasía que opera debajo de los filmes de mafia es la imagen de felicidad que produce el capitalismo, la del poder y la impunidad. Es el caso de Jordan Belfort y su identificación como personaje: él está más allá de todo.  Es eso, y es ahí, donde la complicidad con el espectador contemporáneo se establece. Ahí es también donde Harmony Korine instala su última película Spring Breakers (también una fantasía narcótica), o donde Cosmópolis (Cronenberg) registra un tono de época. No hay denuncia, si no complicidad cínica.  “La época no va más” nos decía por su parte el filósofo Willy Thayer hace poco, lo que sitúa la pregunta ¿estamos afuera de esta fantasía delirante? ¿Cómo pensar esta dificultad?

Tuesday, February 04, 2014

Algunas citas:crítica, cultura, latinoamericanismo



Descolonización infinita.

"¿Es la descolonización infinita parte del orden de lo político o parte esencial del tercer nomos de la tierra? Quizás la descolonización, en la medida en que se hace infinita en su demanda radical de reapropiación de un legado perdido, en la medida por lo tanto en que es un pensar del legado más que un pensar de la des-legación, no sea realmente descolonización sino más bien una curiosa forma de recolonización apotropaica, que sólo descolonializa para mejor recolonializar, siguiendo el espíritu de los tiempos. A ese espíritu se refiere el libro de Bartolomé Clavero Genocidio y justicia.

La destrucción de las Indias ayer y hoy con la expresión “nuestras alturas”. Genocidio y justicia busca ofrecerse como un intento teórico de presentar la situación de la descolonización hoy. “Nuestras alturas” refiere a un tiempo que es más sabio, más ilustrado, más avanzado que los tiempos anteriores, sin duda gracias a los esfuerzos de los llamados descolonizadores. Pero la expresión “nuestras alturas” es también indicio claro de la presencia de ideología nómica: sabemos más hoy, estamos mejor organizados, mejor dispuestos, conocemos un orden mejor, si solamente supiéramos llevarlo a cabo. La descolonización infinita es quizá la otra cara de la presencia abrumadora del orden nómico en nuestro mundo, y en cuanto tal ha venido a constituir algo así como la ideología progresista dominante de nuestro tiempo, aunque más en el discurso universitario que en otros ámbitos de discurso. Es hoy una forma aceptable y naturalizada de izquierdismo, y quizás es aceptable porque es plenamente legible para la derecha, que ha venido a considerarla su enemigo: pero es un enemigo fácil, precisamente porque es un enemigo justo, e incluso demasiado justo. Kant decía que el enemigo justo es aquel del que deberíamos hacer un amigo. Tales enemigos sólo pueden acabar haciéndose amigos, y no precisamente porque el enemigo de nuestro enemigo sea nuestro amigo (eso nos convierte a todos en lo que dice el Amarillo Slim de mi epígrafe). El enemigo aquí no es el enemigo injusto de Kant o de Carl Schmitt, el enemigo absoluto, no es el terrorista global, sino que es aquel de quien esperamos eventual sometimiento y colaboración, que en este caso concreto significa colaboración con el régimen de acumulación global que mantiene a tantos habitantes de la tierra, en el nomos pero no del nomos, en miseria profunda e injusta. 

No es obviamente cuestión de pronunciarse contra la descolonización, que en cualquiera de sus formas será siempre preferible al hecho brutal de la colonización, entendida como dominación. Pero sin un compromiso claro con la justicia social y económica toda ideología de descolonización —es decir, toda voluntad de resistencia a la dominación— corre el riesgo de quedar reducida a un culturalismo cuyo carácter redentorista no puede en última instancia ocultar su incapacidad de redención. El culturalismo es el camuflaje político del oportunismo nómico.”
Alberto Moreiras en “Línea de sombra. El no sujeto de lo político” Palinodia, 2002. Descarga aquí

Genealogía del latinoamericanismo

La crítica genealógica de “lo propio” no está en un primer momento interesada por el contenido que se le asigna a dicha propiedad o por los orígenes geográficos de aquellos contendidos. Está, más bien, interesada en mostrar el modo en que operan los ideologemas identitarios, la forma en que actúa, en ellos, una narrativa épica en la cual nada del pasado se ha perdido, desde que el presente –cada presente que asciende un paso en la escalera de la autoconciencia– está siempre listo para incorporar el pasado y llevarlo a unnivel más alto. La narrativa de la identidad y las fábulas de la autoconciencia desde las cuales se enuncia, es una narrativa triunfal. Puede contar su propia historia como un triunfo, porque pasa por encima de todo lo que fue interrumpido, perdido, silenciado y no logrado en el pasado. Borra los fracasos del pasado mediante la recuperación de dichos fracasos como anticipaciones de un presente siempre exitoso. Silencia toda la barbarie pasada recuperando dicha barbarie como un luminoso testimonio de la riqueza de la cultura. Es en la develación de este silenciamiento, al indicar la barbárica violencia que yace precisamente bajo la riqueza de la cultura, que una genealogía del latinoamericanismo encuentra su más urgente tarea crítica. Idelbel Avelar en: Hacia una genealogía del latinoamericanismo. Revista Pensamiento Político UDP. Descarga aquí.

Nuevos colonialismos

"Pero, bueno, lo cierto es que todo se reduce a que el problema de Beverley sigue siendo el mismo: qué mercancía académica progre vender. Se le acabó Menchú; pero, ánimo, ahora tiene a Evo, a Chávez, a Ortega, a Correa, a Lula, a de Kirchner… y a Funes en El Salvador para seguir haciendo carrera universitaria vendiendo el mismo “lugar de ensueños” a las legiones de gringos adoradores del realismo mágico y el macondismo, y de erráticos latinoamericanos que, huérfanos de conocimientos históricos debido a la educación oligárquica de sus países, o aculturados debido a la inmigración forzada de sus padres o por influencia de los consumos globales en su localidad, siguen llegando como ansiosos caracoles a las espumosas playas de la academia gringa para aprender a verse en los pulidos espejos que les regala el nuevo colonizador: ese que, ahora, en tiempos de colonialidad global en crisis, puede colonizar con mayor comodidad a los nativos de su “lugar de ensueños”, pues para hacerlo no tiene ni siquiera que salir de su acogedora casa."  Mario Roberto Morales.  Lugar de ensueños. De la lírica subalternista a la épica de masas. Lea aquí.

Friday, January 03, 2014

Mis películas 2013





1.- Only lovers left alive (Jim Jarmusch)

2.- Une Jeunesse amoureuse (Francois Caillat)

3.- E Agora? Lembra-me (Joaquim Pinto)

4.-  L'Inconnu du lac (Alain Guiraudie)

5.- El otro día (Ignacio Agüero)

6.- Gravity (Alfonso Cuaron)

7.- The Master (Paul Thomas Anderson)

8.- Paradise: Love (Ulrich Seidl)

9.- Les salauds (Claire Denis)

10.- Historia de mi muerte (Albert Serra)

11.- Sentados Frente al fuego (Alejandro Fernandez Almendras)

12.- The Punk Singer (Sini Anderson)

13.- Mitomana (José Luis Sepúlveda y Carolina Adriazola)

14.- Fango (José Celestino Campusano)

15.- Le Havre (Aki Kaurismaki)

16.- Spring Breakers (Harmony Korine)

17.- Zero Dark Thirty (Kathryn Bigelow)

18.- Teenager (Matt Wolf)

19.- Pena de muerte (Tevo Díaz)

20.- Sibila (Teresa Arredondo)

Sunday, October 06, 2013

Nueva Edición laFuga.cl /Primavera 2013 / 40 años/ Guillén Landrián/ Sergio Salinas/ Ensayos / Entrevistas

Estimados amigos y lectores: comunicamos que una nueva edición de laFuga.cl se encuentra disponible. Adjuntamos nuevo índice. Agradecemos difusión.
 Equipo laFuga.cl
Dossier:
Artículos
ESPECIAL NICOLÁS GUILLÉN LANDRIÁN. Editado por: Julio Ramos
Introducción a Guillén Landrián por: Dylon Robbins y Julio Ramos
Exhumaciones de Guillén Landrián por: Dean Luis Reyes
ESPECIAL SERGIO SALINAS. Editado por: Lucy Oporto Valencia
Textos de Sergio Salinas: