Wednesday, September 15, 2010

Políticas de campo (incipientes estudios de cine)

Postular un acercamiento crítico a la construcción de un debate historizable que tanto habla de un objeto (el cine) como de su proceso de conformación.

2010 es el año en que en Chile se publicarán más ediciones sobre cine. Se suman no sólo publicaciones y antologías de UQBAR (única editorial especializada), sino también el empeño de editoriales (LOM, Cuarto Propio, Metales Pesados) a su vez tres números de revistas académicas, entre ellas el número de Aisthesis (Estética UC) dedicado a “Cine chileno y política”, y Taller de Letras UC , con un dossier sobre cine mudo Chileno impulsado por Wolfgang Bongers que analiza sus cruces con la literatura. Dos coloquios, entre 2009 y 2010, el último sobre Cine chileno y política que consideran publicaciones. Si a esto sumamos diversos empeños a nivel de crítica especializada, que incluyen Cinechile.cl, Mabuse.cl y laFuga.cl, podemos hablar una proliferación de acercamientos y análisis en torno al cine, y en especial en torno al cine chileno.

Pero lo que es más interesante aún es que lo que parece estar en juego en estos análisis son las perspectivas puestas en juego, lo que implica no solamente la definición de los corpus sino también, el debate –ideológico, metodológico, bibliográfico- que instala tanto ámbitos específicos de diálogo así como horizonte de agendas, programas, intereses.

Y es en ese marco, en definitiva, donde es posible instalar la creación de un campo de debate intelectual. Esto, que puede parecer algo obvio, no parecía tan claro en reiterados “reclamos” que de forma sintomática habrían aparecido en al menos tres artículos académicos bajo noción de “falta”. Hablamos, por ejemplo, de un artículo de Andrea Hoare escrito en 1999 donde lamentaba la falta de especialización de la crítica (pensar una crítica más allá de la "reserva impresionista del crítico cinéfilo y el historicismo del sociólogo free-lance") y más recientemente, bajo idea de precariedad- primero- en un texto sobre la bibliografía de cine chileno, y segundo, bajo la idea de demanda de una articulación especializada del campo ("Esta explosión literaria sin embargo, no implica para nada la constitución de un campo de estudios")

en otro texto , ambos firmados por la dupla de investigadores Hans Stange y Claudio Salinas y escritos entre 2008 y 2009.

Lo ocurrido durante lo que va del año no desdice lo anterior, pero si complejiza el panorama.

¿Frente a qué estamos, entonces?.

- En primera instancia, ante un florecimiento de perspectivas. Se trata de que el cine (cine chileno, en particular) parece ser de objeto de interés para los estudios humanísticos (ciencias sociales, teoría del arte, filosofía), y en ello ha encontrado sus perspectivas que van del análisis de representaciones e imaginarios sociales (la memoria reciente, por ejemplo), pasan por el análisis de poéticas cinematográficas contemporáneas, el análisis histórico o incluso su vinculación con las artes visuales.

- Segundo, ante el establecimiento de agendas programáticas, que no sólo reflexionen sobre su objeto, si no que, establecen una discusión abierta con su historización, revisando tanto la bibliografía local, como, analizando sus objetos bajo nuevos criterios metodológicos e ideológicos, buscando establecer un campo de significación –histórica, estética, política-, una renovación que implica cambios en la bibliografía, y que han establecido que no existiría un acercamiento neutral a la historia del cine chileno, si no, discursividades.

- Por último, ante la postulación de un debate abierto sobre los criterios ideológicos. Este último punto es el más interesante: establece criterios de selectividad, priorización, definiciones y sistemas de oposición. Tanto incluye puntos de encuentro a nivel de objeto, como diferencias dentro de él. Anuncia, también, debates futuros.

En definitiva: estamos ante una revisión crítica de los posibles diálogos, juicios y articulaciones teóricas entre los textos

Sobre esto último: revisando textos y presentaciones, en el marco del reciente Coloquio Audiovisual y política, así como la publicación de la revista Aisthesis con dossier “Cine y política” , incluyendo, algunas investigaciones en curso, así como publicaciones recientes, podemos intentar hacer un ordenamiento perentorio, incompleto y que no busca la determinación, si no, dar cuenta de algunos núcleos temáticos que creemos están caracterizados por este florecimiento de perspectivas, su renovación y puesta en tensión de criterios.

Cine de ficción argumental reciente. Luego de varios acercamientos de perspectiva más bien cultural, en torno a la identidad en el marco de la construcción democrática (Veáse: Huérfanos y Perdidos (Uqbar), Luz, cámara, transición. El rollo del Cine chileno, de Antonella Estévez , “La voz de los cineastas. Cine e identidad chilena en el umbral del milenio” de Mónica Villarroel (Cuarto propio) y que llegan al libro de Catalina Donoso Películas que escuchan ), algunos de los acercamientos definen y enmarcan un cierto “giro” en las prácticas, vinculando esto a poéticas personales, globalización, y cierto duelo melancólico presente en algunas de sus fábulas. Es el caso de los textos y ponencias de Carolina Larraín (enfocada tanto en la presencia de ciertos temas, como en los cambios de formato, ha llegado a denominar ciertas “retóricas del desajuste”, presente en diversas cintas chilenas recientes), Carolina Urrutia (centrada en ciertas “poéticas del malestar”, y en la postulación de un análisis más formal, estructural, en lo que podríamos llamar el estudio de una poética propiamente, y que ha llegado a hablar de ciertas “poéticas del malestar” y el “extrañamiento”) y Antonella Estévez (la presencia de un cierto “duelo melancólico” que tanto habla de una cierta fantasmática presente en ciertas cintas recientes, como su vinculación con un pasado reciente no resuelto). Se trataría, entonces, del cine como fabulador y creador de mundos, donde se imprimen subjetividades, marcadas por la globalización neoliberal.

Documental, política, memoria. Con varias investigaciones financiadas por el CNCA (me incluyo), parece ser un ámbito prolífico. Acusamos lectura y escucha de al menos 5 textos en esta línea, promovido tanto por su ámbito productivo , como por las señas que han hecho de esta zona documental características: el duelo político y el pasado reciente, la mirada a actores sociales recientes, el tinte autobiográfico/íntimo, sus relaciones con el ensayo y la vanguardia, pero también con la etnografía y la representación del “otro” cultural….pareciera ser que aquello que caracteriza los acercamientos es asumir un trabajo como zona discursiva, una analítica de las representaciones y figuras, el giro íntimo de lo político, la relación con la historia reciente, su mirada al presente democrático, dentro de algunos ejes. Bien, entre ellas, podemos señalar: la investigación en curso de Constanza Vergara y Michelle Bossy sobre Documental autobiográfico, la ponencia Autobiografías, duelo y memorias fluctuantes en la post-dictadura de Claudia Barril, el texto Estrategias para no olvidar de Elizabeth Ramírez… me parece que tienen todas en común el establecer un acercamiento cuyo telón de fondo político, se articula con líneas que van desde la crítica cultural al análisis discursivo-literario.

Cine de los 60s-70s. Revisión crítica. Impulsado en parte por dos sendas investigaciones “Teorías del documental chileno 1957-1973 (Frasis editores) e “Historia del cine experimental en la Universidad de Chile” (Stange y Salinas, Uqbar), cabe decir que existe en este momento una revisión en curso más exhaustiva del cine del período, reevaluando tanto sus categorías políticas, como analizando sus procedimientos cinematográficos a la luz de teoría del cine contemporánea. La recientemente editada antología sobre El Chacal de Nahueltoro por Uqbar sería también un ejemplo, pero podemos señalar, la revisión del cine de Sergio Bravo por Pablo Corro, la relectura de Catalina Donoso sobre el sujeto-masa en el Chacal de Nahueltoro, el análisis sobre Raúl Ruiz de Valeria de los Ríos- todas ellas en Aisthesis-, e incluso el estudio recientemente realizado por Tiziana Panizza sobre Joris Ivens, leído en el coloquio Audiovisual y política…. entre algunos textos que van por esta línea.

Una política visual. José Santa Cruz en dos textos (La política de una ausencia y Pensar una impostura política. El audiovisual en los años ochenta en Chile) ha planteado una revisión de aquellos materiales que en la década del ochenta constituyeron los acercamientos experimentales del video y el presente bajo una idea de una “política ausente”, y esto ya podría ser tildado en este momento propiamente de un programa que tiene por objetivo no sólo vincular las artes visuales, si no, desarticular la fabulación cerrada- sin contrariedad- de la ficción industrial por vía programática de la neovanguardia, desde una arqueología crítica del presente.

Economía y cultura. Por último, el análisis de Roberto Trejo, quien desde un análisis económico y político, nos hablaría de un cierto giro cultural, pero con cuya propuesta discutimos por la nula importancia que establece a los modos discursivos, y a la comprensión no compleja, sin mediación reflexiva, del objeto cinematográfico como reflejo ideológico (pronto, quizás, más detalles sobre esto).

Estas podrían ser algunas líneas de trabajo, no pretenden exhaustividad, ni demarcación, pero sí señalar la proliferación y agrupación temática.

Queda pendiente un debate más a fondo sobre una cierta fantasmática de lo político, que creemos define también parte de aquello que se encuentra discutiendo, y que me ha tenido tanto inquieto como productivo…

1 comments:

Anonymous said...

You nicely summed up the issue. I would add that this doesn’t exactly concenplate often. xD Anyway, good post…